Open/Close Menu
Transformá tus recuerdos

Casamiento Annie y Juan

THUMBNAIL16
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background

¿Qué nos pasa con De Una Pluma? Por más que intentemos acotar nuestro trabajo, siempre algún proyecto nos lleva a hacer algo fuera de nuestros planes. En los tres años que llevamos trabajando juntas, surge la pregunta de “¿Qué hacemos si…?” en forma constante.

Pero estábamos bien seguras de que NO íbamos a hacer casamientos. “Ya hay gente que hace eso muy bien”, solíamos decir.

Así que cuando la hermana de Annie nos llamó para decirnos que éramos las personas indicadas para hacer este casamiento, nuestra primera respuesta fue decir que no. Pero al final lograron convencernos. Porque no hay nada que nos convenza más que hacer algo único, en un lugar único y con gente dispuesta a probar.

Lugar: Villa Ocampo
Día: 8 de marzo, Día internacional de la mujer.
Novios: Annie y Juan.

Más allá de las fotos del producto terminado, lo que más disfrutamos fue la etapa de preparación.
Planeamos hacer un “Museo de Annie y Juan” en donde les pedimos a los novios que eligieran elementos de su infancia y adolescencia que más los representaran. Fue un viaje a sus recuerdos para los dos. Clasificaron fotos, eligieron juguetes y muñecas. Nos contaron anécdotas de porqué habían elegido cada cosa, descubrieron cosas del otro que no sabían. Participaron activamente en la selección de objetos y los obligamos a revolver en sus cajas.

Lamentablemente, y por regulaciones exclusivas de Villa Ocampo, no pudimos montar el museo. Los novios quedaron devastados.

Así que, muy DUP, salimos a resolver el tema pero en secreto. Dejamos a los novios distraídos con otros temas de logística y nos pusimos a trabajar en un álbum a medida. Lo hicimos a mano, cosiendo las hojas y forrando las tapas. Luego, trasladamos el museo al interior del álbum y lo hicimos con la información que ya teníamos. Sumamos algunos elementos sorpresa y esa mañana, apoyamos el libro cerrado sobre la mesa de los novios y nos fuimos a poner flores y arreglos en todas las mesas. A veces, nos gustan las lágrimas de emoción.

Para los centros de mesa, usamos dos cosas. Por un lado, citas de las películas favoritas de los novios. Y por el otro  que nos imprimieran unas 100 fotos que representaran su vida y su vida juntos.

Armadas con ese material, hicimos las botellas con citas emblemáticas y agregamos a las flores de rigor, unos frascos que contenían una foto cada uno. Más allá del logro estético, vimos que los centros dieron motivo de charla a más de un invitado.

Para los baños, propusimos hacer estaciones logísticas para los invitados. Para ellos, pusimos jabón en una vieja botella de whisky, protector solar y repelente para mosquitos. Para ellas, un kit de emergencia por cualquier eventualidad que pudiera surgir. Y también protector solar y repelente.

En una habitación, guardamos nuestras cosas con repuestos para todo tipo de eventualidad. No habían pasado más de 40 minutos de cocktail, que ya estábamos pegando el taco de un zapato con pegamento de zapatería. ¡Siempre listas!

Para el final de fiesta, pusimos unos frascos llenos de estrellitas para que los invitados despidieran a los novios.

De una pluma - Todos los derechos son reservados 2014